Declaración de principios del Partido Humanista

Documento Oficial Presentado Ante SERVEL
Abril 2014

Nuestro partido se reconoce tributario del “Nuevo Humanismo” y hace suya su concepción del ser humano y del proceso social. Nos definimos como humanistas y basamos nuestra acción en los lineamientos generales del Documento Humanista, del cual extractamos las siguientes ideas fundamentales:

“…Los humanistas son mujeres y hombres de este siglo, de ésta época. Reconocen los antecedentes del Humanismo histórico y se inspiran en los aportes de las distintas culturas, no solamente de aquellas que en este momento ocupan un lugar central. Son, además, hombres y mujeres que dejan atrás este siglo y este milenio, y se proyectan a un nuevo mundo.

Los humanistas sienten que su historia es muy larga y que su futuro es aún más extendido. Piensan en el porvenir, luchando por superar la crisis general del presente. Son optimistas, creen en la libertad y en el progreso social.

Los humanistas son internacionalistas, aspiran a una nación humana universal. Comprenden globalmente al mundo en que viven y actúan en su medio inmediato. No desean un mundo uniforme sino múltiple: múltiple en las etnias, lenguas y costumbres; múltiple en las localidades y las regiones; múltiple en las ideas y las aspiraciones; múltiple en las creencias, el ateísmo y la religiosidad; múltiple en el trabajo; múltiple en la creatividad.

Los humanistas no quieren amos; no quieren dirigentes ni jefes, ni se sienten representantes ni jefes de nadie. Los humanistas no quieren un Estado centralizado, ni un Paraestado que lo reemplace. Los humanistas no quieren ejércitos policíacos, ni bandas armadas que los sustituyan.”

“…La acción de los humanistas no se inspira en teorías fantasiosas acerca de Dios, la Naturaleza, la Sociedad o la Historia. Parte de las necesidades de la vida que consisten en alejar el dolor y aproximar el placer. Pero la vida humana agrega a las necesidades su previsión a futuro basándose en la experiencia pasada y en la intención de mejorar la situación actual. Su experiencia no es simple producto de selecciones o acumulaciones naturales y fisiológicas, como sucede en todas las especies, sino que es experiencia social y experiencia personal lanzadas a superar el dolor actual y a evitarlo a futuro. Su trabajo, acumulado en producciones sociales, pasa y se transforma de generación en generación en lucha continua por mejorar las condiciones naturales, aún las del propio cuerpo. Por esto, al ser humano se lo debe definir como histórico y con un modo de acción social capaz de transformar al mundo y a su propia naturaleza. Y cada vez que un individuo o un grupo humano se impone violentamente a otros, logra detener la historia convirtiendo a sus víctimas en objetos “naturales”. La naturaleza no tiene intenciones, así es que al negar la libertad y las intenciones de otros, se los convierte en objetos naturales, en objetos de uso.

El progreso de la humanidad, en lento ascenso, necesita transformar a la naturaleza y a la sociedad eliminando la violenta apropiación animal de unos seres humanos por otros. Cuando esto ocurra, se pasará de la prehistoria a una plena historia humana. Entre tanto, no se puede partir de otro valor central que el del ser humano pleno en sus realizaciones y en su libertad. Por ello los humanistas proclaman: “Nada por encima del ser humano y ningún ser humano por debajo de otro”. Si se pone como valor central a Dios, al Estado, al Dinero o a cualquier otra entidad, se subordina al ser humano creando condiciones para su ulterior control o sacrificio. Los humanistas tienen claro este punto. Los humanistas son ateos o creyentes, pero no parten de su ateísmo o de su fe para fundamentar su visión del mundo y su acción; parten del ser humano y de sus necesidades inmediatas. Y, si en su lucha por un mundo mejor creen descubrir una intención que mueve la Historia en dirección progresiva, ponen esa fe o ese descubrimiento al servicio del ser humano.

Los humanistas plantean el problema de fondo: saber si se quiere vivir y decidir en qué condiciones hacerlo.

Todas las formas de violencia física, económica, racial, religiosa, sexual e ideo­lógica, merced a las cuales se ha trabado el progreso humano, repugnan a los humanistas. Toda forma de discriminación manifiesta o larvada, es un motivo de denuncia para los humanistas.

Los humanistas no son violentos, pero por sobre todo no son cobardes ni temen enfrentar a la violencia porque su acción tiene sentido. Los humanistas conectan su vida personal, con la vida social. No plantean falsas antinomias y en ello radica su coherencia.”

Fundamentándose en estas ideas generales del Nuevo Humanismo, nuestro partido propugna en la práctica social:

El sostenimiento del régimen democrático como forma de transición de la democracia formal a la democracia real. Destaca que, el edificio de la democracia se ha ido arruinando fuertemente al resquebrajarse sus bases principales: la independencia entre poderes, la representatividad y el respeto a las minorías. La democracia formal actual es completamente insuficiente y hay que avanzar decididamente a una democracia real que: a) respete la independencia entre los distintos poderes del estado,  b) transforme la práctica de la representatividad, dando la mayor importancia a la consulta popular, el plebiscito y la elección directa de los candidatos e imponga leyes de responsabilidad política, de manera que todo aquel que no cumpla con lo prometido a sus electores, arriesgue el desafuero, la destitución o el juicio político, c) extreme toda medida que favorezca la inserción y desarrollo de las minorías d) descentralice el aparato estatal, impulsando una organización federativa.

Por otra parte, rechaza expresamente la violación de los derechos humanos, el empleo de la violencia como método de solución de conflictos y la concentración personal del poder.

Con respecto a la metodología de acción, confirma expresamente que se rige por la acción no violenta.

Considera al sufrimiento del pueblo como un hecho producido por la violencia económica. Por consiguiente proclama la necesidad de fortalecer toda organización social que contrarreste tal situación. En este sentido, atendiendo al proceso histórico de transferencia del capital hacia la banca, nuestro partido busca actuar en el campo laboral y político para: a) impedir que el estado sea un instrumento del capital financiero mundial, b) lograr que la relación entre los factores de la producción (trabajo y capital) sea justa y c) devolver a la sociedad su autonomía arrebatada.

Orienta su acción contra los promotores de la catástrofe ambiental, a saber: el gran capital y la cadena de industrias y empresas destructivas, que están creando los desequilibrios ecológicos en aras de un crecimiento irracional. Pone en el centro de su preocupación, el hambre, el hacinamiento, la mortalidad infantil, las enfermedades, la falta de vivienda y las precarias condiciones de salubridad en que vive un porcentaje mayoritario del pueblo.

El Partido, como el Nuevo Humanismo, pone por delante al trabajo frente al gran capital; a la Democracia real frente a la Democracia formal; a la descentralización frente a la centralización; a la antidiscriminación, frente a la discriminación; a la libertad frente a la opre­sión; y al sentido de la vida, frente a la resignación, la complicidad y el absurdo.

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