| Abraham Rojas, “Lobito”, y su recuerdo de la dictadura: “En esa época uno era más rebelde, estaba dispuesto a la lucha” |
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Conocido como el compañero Lobo o simplemente como “Lobito”, Abraham Rojas (al medio en la foto) es de esos hombres duros que se entregan de cuerpo y espíritu por la causa que abrazan. Primero como militante socialista, luego como escolta de Gladys Marín en el PC, hasta su cambio definitivo al Partido Humanista, soportó las inclemencias del régimen militar con el coraje que sólo tienen los valientes. Siempre en la calle, marchando y flameando una bandera, este Lobo nunca da por perdida una batalla.
Por Sebastián Vega
- Tu historia ha estado siempre ligada a la militancia en partidos de izquierda, donde incluso llegaste a ser escolta de la fallecida Gladys Marín, ¿cómo fue eso?
- En 1973 estudiaba en el Instituto Comercial de Quinta Normal. En ese tiempo, mi papá trabajaba para la Distribuidora Nacional de Comestibles -una empresa del gobierno-, y mi mamá estaba empleada. Caigo detenido porque necesitaba saber el paradero de ellos, estuve preso en Arica como dos meses por esa situación. Al tiempo me meto a una facción del Partido Socialista, que se llamaba PS Allendista. Recién después de unos años conocí a Gladys Marín, cuando fue candidata a diputada por el distrito 20, en un almuerzo. Fue una cuestión de piel… de inmediato sentí que podía colaborar con ella y ser militante del Partido Comunista. Luego que termina su campaña parlamentaria, ingreso al PC y me llaman para que trabaje como funcionario del Comité Central. Paralelamente me integro a las milicias populares y a algunas actividades en la población donde vivía.
- ¿En qué momento conociste a Gladys Marín?
- En el primer año de gobierno de Patricio Aylwin, a principios de los noventa. Luego de eso me convertí en su escolta. La acompañaba a su casa y los lugares donde ella fuera, como marchas y manifestaciones.
- ¿Qué te motivó a militar en el PC?
- Me sumé a participar porque me interesaba su manera de pelear contra la dictadura, contra la pseudo-democracia que había. Los planteamientos de ellos me gustaron más que los otros partidos.
- ¿Cómo fue tu experiencia durante la dictadura militar?
- Estuve clandestino mucho tiempo. Ahora uno se ríe de hartas cosas, pero, por ejemplo, a modo de anécdota, para vísperas de Navidad andábamos por el centro de Santiago, y de repente alguien me llama por mi “chapa”, que en ese momento era Francisco Javier. Era una señora. Nos sentamos en unas graderías que estaban en Ahumada, cuando de repente me empieza a preguntar como estaba mi hermano, si se mejoró, si mi mamá había salido bien de la operación y un montón de cosas. La quedé mirando, no entendía nada. Al rato me dice, “¡qué eres fresco. Te haces pasar por otra persona! ¿Cuándo tú has tenido una hermana?” (risas). De todas formas, fue difícil.
¿Fue muy dura la represión?
- Sumamente dura. En esa época uno era más rebelde, estaba dispuesto a la lucha, no nos importaba si nos mataban o no. La dictadura, en vez de inmovilizarte, te levantaba más el ánimo y te ponías más rebelde, así al menos lo viví yo.
- ¿Te defraudó la Concertación luego de 20 años en el poder?
- Ellos sólo se dedicaron a administrar el modelo económico que dejó (Augusto) Pinochet, no a cambiar las cosas. Ahora, en mi caso y en el de otros compañeros, resulta que nos prepararon para pelear y luego nos dejaron botados… algunos se dedicaron a ser guardaespaldas de narcotraficantes (risas), porque no sabían hacer otra cosa.
- ¿Cómo te acercaste al Partido Humanista? ¿Qué te llamó la atención para involucrarte en él?
- Michely (Bravo) y Danilo (Monteverde) me invitaron a sus reuniones, y me comenzó a interesar el Humanismo. Entonces tomo la determinación de renunciar al PC e integrarme al PH como militante. Tuve una decepción grande con los comunistas, acabé muy deprimido, porque cuando fui al registro electoral a renunciar, me dicen que no estoy inscrito en ningún partido… eso me achacó, si me hubiese mandado algún “condoro”, el PC habría dicho “él ya no es militante nuestro”.
- Y volviste a convertirte en escolta oficial de un político, esta vez de Tomás Hirsch…
- Para las elecciones presidenciales del 2005, cuando estaba el Juntos Podemos, el antiguo escolta que tenía Tomás le dice al PH que me dejaran a mí en el equipo. Fue muy diferente trabajar con él. Queriendo mucho a la compañera Gladys, acompañando a Lautaro (Carmona) y otros, fue distinto, porque a los dirigentes del PC los dejabas en la puerta, y no sabías si almorzabas… en cambio, con Tomás era diferente, porque él se adaptaba a nosotros. Juanita (Vergara, esposa de Tomás Hirsch) estaba preocupada siempre de que comiéramos.
- Pasando a otro tema, ¿qué te ha parecido la rebelión estudiantil de este 2011?
- Súper buena en general, aunque creo que les ha faltado integrar más a la comunidad, porque al principio involucraron muchas cosas, como la nacionalización del cobre, pero fueron dejando de lado esos temas. Les faltó haber comprometido más a los sindicatos, a la CUT y la ANEF. Sin embargo, hemos sido el único partido que no ha sido rechazado en las manifestaciones estudiantiles, porque al PC y a Marco Enríquez-Ominami los echaban, al contrario que a Tomás, que cuando acompañó las marchas lo aplaudían. Nosotros siempre presentes con nuestras banderas y nunca nadie nos dijo nada. El PH siempre ha estado con los estudiantes, a pesar de que muchas veces no compartamos los métodos de la violencia, pero jamás nos han rechazado.
- ¿Cómo ves las posibilidades del PH en esta nueva convergencia con el PRO y los Ecologistas, de cara a las próximas elecciones municipales?
- Es la lógica que se tiene que dar (…) el PH se salió de la Concertación cuando eran gobierno y encontraría raro un pacto con ellos, así que lo veo muy bien. La reunión que se hizo en octubre con el PRO y los Ecologistas en el Ex Congreso estuvo excelente, debería hacerse de nuevo y en otros lugares. La alianza tiene que darse. |



